Pienso, sin embargo, que a los objetos hay que tenerles respeto y, cuanto más inútiles sean, mayor. S
olo lo inútil es bello, decía precisamente Ortega. Hoy deberíamos decir, solo lo que no entra en el producto interior bruto resulta atractivo. Además, qué es útil, qué es inútil son circunstancias cambiantes y perecederas, como nuestra misma vida. El bidé por ejemplo ha pasado a ser una pieza de museo, en Viena se exhibe el que utilizaba la emperatriz Sissi para sus majestuosos lavoteos, y fue sin embargo en el pasado pieza capital en el aseo de zonas que hasta su aparición habían estado abandonadas a su agreste evolución. El teléfono fijo es casi una antigualla pues hoy el teléfono se ha desatado, ha roto sus cadenas, ha gritado ¡viva la libertad! y se ha echado a andar por esos mundos, suelto, sonoro, terrible. Y han desaparecido los carretes de fotos y el interruptor de la luz, hasta el fax lo contemplamos con la misericordia que se gasta con el abuelo a quien ya no se puede enviar a buscar el pan.Todo va y todo viene, con la amenidad de la historia. Y luego están los objetos respecto de los
Y, en Guadalajara, una señora ha evitado que le robaran el bolso agarrando al ladrón de los testículos. Véase también cómo estos pendientes de nuestra lujuria, objetos de nuestras más entrañables entretelas, entrenados para las más diversas habilidades y concebidos por la Madre Naturaleza para funciones de una dignidad precisa y predecible, de pronto, por el azar, por la necesidad o por el fruto de la imaginación humana, se convierten en un arma que desarma y evita que un bolso, con sus tarjetas de crédito y sus píldoras anticonceptivas, vaya a parar a apócrifos poseedores. Cuando el agresor sintió que sus huevos estaban soportando una presión inusual y que arriesgaba dejarlos inutilizados para trances de mayor envergadura, soltó su presa. Quedó sin bolso, pero con bolsa.
De donde se sigue que debemos ser mirados y no llegar a conclusiones precipitadas. Seamos cautos, ya que no castos. Y cuidemos sobretodo de no quedar chiclanes que son quienes expían sus culpas arreglándose en la vida con un solo testículo.


